
Hacia 1399 la parroquia apenas si sería una pequeña iglesia de nave única con la techumbre de madera a la que se agregó la capilla de la Casa Solar de Yarza. A pesar de esta notoria antigüedad será a partir del siglo XVI cuando la parroquia beasaindarra emprenderá un camino de reconstrucciones que se sucederán hasta bien entrado el siglo XVIII. Seguirá el esquema arquitectónico trazado por el franciscano fray Miguel de Agirre y Arámburu a principio del siglo XVI.
La parroquia de Beasain es un edificio de planta basilical con una sola nave y un ábside en la cabecera. Adosada a su pared meridional se encuentra la capilla de Yarza y entre ésta y el presbiterio, el acceso a la sacristía. En el exterior y a un lado de la fachada fue construida a finales del siglo XVII la majestuosa torre-campanario que corona la iglesia. Rodeando a esta portada y en la parte meridional se encuentra un atrio porticado todo él de madera, cuyos pilares se apoyan en basamentos pétreos.
Los muros que sustentan la iglesia son de recia mampostería con escasos y angostos vanos.
Ya en el interior, destacan las bóvedas de crucería que ocultan el entramado de madera que constituye el techo, así como el coro situado en la parte trasera y el presbiterio elevado por el que se accede al retablo del Altar Mayor, obra de Juan de Ursularre y Echeverría que pese a su gran belleza presenta una sobrecarga de elementos ornamentales y un cierto manierismo en las formas. En este retablo cabe destacar los lienzos, presumiblemente del siglo XVII, y que algunos lo inscriben dentro de la Escuela Madrileña. Entre sus figuras, merece destacarse la imagen de la Virgen, donde predominan tonos ocres, oscuros, que después de la restauración de la iglesia, ocupa el eje central del retablo como antaño.
Gran variedad en el trazado de los arcos, donde destaca la portada.
Domingo de Loinaz donó a la provincia de Guipúzcoa en 1663 una heredad de la casa natal Amunabarro, para que levantaran una iglesia a su tío-abuelo San Martín. La provincia se la erigió con las limosnas de todos los pueblos y se inauguró el 02-05-1691. Los retablos fueron proyectados en 1731 por Ignacio de Ibero y ejecutados por José Mª . Fue demolida en 1847 y reemplazada por la actual, de planta nueva, de estilo neoclásico, en 1848. La diseñó Mariano José de Lascuráin, arquitecto de la Diputación. Costo 88.000 reales, de los que 66.000 pagó la provincia y 22.000 Beasain. Los retablos son de la basílica precedente. Decoración circunscrita al escudo de Gipuzkoa colocado en el frontis. En 1994 fue realizada una ampliación. La "Camara santa" se convirtió en ermita en 1878, por haberse destruido la casa natal de San Martín en un incendio a finales de 1877.

Las ferias de Loinatz tuvieron año tras año un mismo lugar de encuentro, los alrededores de la ermita de Nuestra Señora de Loinatz.
Esta imagen es una talla policromada de 0,75 metros de altura. Esta Madre con el Niño Redentor, entre los que no existe comunicación alguna, viste un vestido rosa con una túnica floreada y manto dorado, velo y coronas también dorados. El niño se halla en actitud de bendecir mientras que la Virgen porta una flor en su mano derecha como símbolo de pureza.
La talla, realizada de una sola pieza, presenta en su ejecución rasgos de notable antigüedad. Su talla parece remontarse al siglo XIII.
El templo es sencillo y de nave única. La Ermita de Loinatz es una de esas muestras de arte popular puesto al servicio de la devoción. Tres arcos de medio punto en el techo conducen la mirada hasta la ormacina donde se encuentra la imagen de la Virgen precedida de otro arco, también de medio punto, que abre el presbiterio. Sobra toda decoración, tan solo las aguabenditeras que antaño se situaron al lado del portón de entrada. Estas, labradas en piedra con una cruz y motivos florales, constituyen dos preciosas piezas que bien nos recuerdan el estilo plateresco, cuyo florecimiento se produjo en el siglo XVI. La iglesia se abre a través de una gran puerta rectángular sobre la que se sitúa el escudo de la Casa de Arriaran, patronos de este pequeño templo.
Conserva su primitiva planta, su atrio porticado en dos de sus lados y su espadaña de estilo barroco, donde se sitúa una campana con la inscripción 1631 La Ermita, bellísima en resumen, es sin duda mucho más antigua, aunque Pedro de Carrera la reedificara en 1729.
La plaza pública se estructura en torno a las dependencias de la Casa Consistorial. Tiene dos alturas, y de este modo que se solventa el fuerte desnivel natural del terreno. Se construyó hacia 1924, coincidiendo con las obras de la Casa Consistorial. El edificio concejil en piedra de sillería fue inaugurado en 1924 sobre el solar en el que se encontraba el anterior y sobre el que antiguamente se hallaba la casa Aranberri. Aunque dispone del tradicional pórtico de arcos, presenta detalles novedosos frente al panorama general. La torre esquina, para el reloj, es el más llamativo, construida en ladrillo rememora el estilo mudéjar que tanto éxito tuvo en Gipuzkoa en el siglo XVI.
Fecha Última actualización: 14/10/2008