Beasain


 

Jose Miguel Iturriotz


D. José Miguel Iturriotz Arín, nació en Beasain el día 5 de julio de 1869, en la casa Don Juanenea, de Andre Mari Kalea, frente al colegio San Martín de Loinaz, a la que se accedía por un puentecillo desde la cuesta de la iglesia. En esta misma casa vivió D. Mateo Múgica.

Una vez cursados los estudios primarios, trabajó como carpintero y panadero, al tiempo que aprendía a jugar a la pelota, a cesta punta, haciéndose pelotari profesional. Siendo aún joven, a los 19 años marchó a probar fortuna en los frontones de Argentina. En unión de compañero beasaindarra D. Tiburcio Lasa, fueron la base de los programas pelotísticos de Buenos Aires y México, hasta el extremo que dice que llegaban a cobrar la cifra de mil pesetas por partido.

Allí hizo fortuna doblemente, pues además del dinero que ganó como pelotari, conoció a Mariana Urrestarazu, una joven de Idiazabal qué había ido a trabajar llamada por un hermano suyo. Se casaron en Rosario de Santa Fe el 30 de marzo de 1891, y a partir de entonces fue ella la que fue ahorrando cuando podían para poder regresar pronto a su querido txoko. A su regreso jugó en Madrid, Barcelona y San Sebastián, retirándose de la pelota a los 28 años, tras haber nacido ya sus hijos Sandalio y Gil, a quienes conocimos. Este último nació en Beasain en Septiembre de 1896.

Fijaron su residencia en la casa que existió en la plaza, contra el Ayuntamiento antiguo, entre éste y Etxeberripe, donde antes debió estar la posada Aranberri. Hacia el año 1905 edificaron, a sus expensas, la casa señalada hoy con el número cuatro de esta "su calle", ocupando la familia el primer piso de la misma.

Dada la fama de que gozaba de hombre experimentado y ecuánime. D. José Miguel fue muy estimado entre muchas familias, principalmente baserritaras, para quienes era un excelente amigo y en el que tenían depositada una absoluta confianza, por ser un gran consultor. La gratuidad de sus consultas siempre se vio recompensada con los mejores productos del caserío.

Durante 17 años ostentó cargos en el Ayuntamiento. Fue Juez, Concejal y dos veces Alcalde; la primera entre 1906 y 1910, y la segunda entre 1912 y 1920. De estas dos épocas, veremos dos o tres anécdotas o logros de su mandato.

Cuando el Consejo Escolar de la villa se planteó la necesidad de contratar un nuevo maestro, para poder escolarizar la creciente afluencia de niños, propuso que con el coste de un maestro podrían traerse dos o tres hermanos de las Escuelas Cristinas, de Burdeos. D. Isaac Guereca, párroco entonces, que también conocía la trayectoria y bien ganada fama de estos educadores instituidos por San Juan Bautista de la Salle, apoyó decididamente la propuesta y así se acordó.

El año 1908 llegaron los Hermanos a Beasain, y tras alquilar la casa Sangroniz y hacer las reparaciones necesarias, se inauguró el colegio San Martín de Loinaz el día 5 de febrero de 1909, festividad de nuestro Santo.

Cuando en 1906 accedió a su primer mandato como alcalde, pensó en poner remedio a la imperiosa necesidad de la villa en el abastecimiento de agua doméstica. La traída de aguas que se hizo en el último cuarto del siglo anterior al depósito de Ugartemendi, era ya suficiente para la gran expansión que se dio en Beasain gracias a su empuje industrial.

En el año 1909 compró los manantiales de Zazpiturrieta, en el barrio de Santa Marina de Argisain, de Abiztur. Para aumentar el caudal, en 1913 compró el manantial de Arkasain, del mismo barrio, cuya agua condujo hasta los primeros. Construido el depósito de Letamendi, ya sólo queda efectuar la traída de las aguas. Y aquí es donde surgió una grave discrepancia en el seno del Ayuntamiento. D. José Miguel, con su certera visión de futuro y apoyado por sus compañeros del Partido Liberal, defendía que debía hacerse en tubo grueso de 5 pulgadas, mientras los ediles del Partido Carlista defendían que era un derroche económico y que era suficiente un tubo menor. Pero tras ganar la votación en el consistorio se hizo la traída en el tubo grueso. Por suerte para los que hemos vivido después, el devenir de los años le dio toda la razón. La tubería gruesa trajo suficiente agua para abastecer a Beasain durante casi 60 años, a pesar de triplicar el número de habitantes.

Y para terminar una simpática anécdota. El día que se anunció el armisticio de la primera guerra mundial, en 1918, engalanó profusamente el balcón de su casa y mandó salir a la banda de música que recorrió la villa tocando alegres pasacalles.


Tras dejar la alcaldía en 1920, la familia se trasladó a vivir a San Sebastián, Fijando su residencia en la calle Fermín Calbetón, donde falleció a los 55 años de edad el día 12 de septiembre de 1924. Al día siguiente su cadáver fue trasladado a Beasain, donde se celebraron solemnes funerales y fue enterrado en el panteón familiar, en el cementerio que durante su mandato se construyó e inauguró en 1917.

 

Fecha Última actualización: 22/01/2009

 
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